lunes, 1 de abril de 2013

THE OTHER SIDE


Julia Roberts, en Novia a la fuga, interpreta el papel de Maggie, una chica que se ha hecho famosa en su ciudad por dejar plantados a varios pretendientes en el altar con la capilla llena de familiares y amigos que, en lugar de presenciar un paseo nupcial, se convierten en testigos de una huida repentina y desesperada de la protagonista. A lo largo de la trama, el guión muestra a una chica que tiene varias relaciones y en cada una de ellas se mimetiza con sus gustos, sus aficiones y sus deseos, dada su incapacidad o su ceguera a la hora de hacer valer su opinión o sus preferencias. Cuando llega la hora del compromiso, la mujer entra en pánico. En el momento, ya en la iglesia, en que el cura le coge la mano para colocarle el anillo, huye despavorida por el pasillo central como si acabara de tocar al mismísimo diablo. Así, la escena se repite varias veces. 

En el desenlace de la trama, después de romper con el hombre que le ha puesto el espejo donde ha visto reflejada la raíz de sus deserciones, Julia Roberts decide enfrentarse a la imagen que ha descubierto en el cristal. Lo primero que se le ocurre, es pedirle a un amigo que le cocine un huevo de todas las maneras posibles. Pochado, frito, en tortilla, duro, pasado por agua, revuelto. Después de recorrer las diferentes preparaciones que se extienden sobre la mesa, la cámara se detiene en la cara de Maggie que prueba todas y cada una de las recetas. La interpretación de la actriz deja bien claro que lo que ella hace no es comer, sino saborear las diferentes elaboraciones. Es decir, usando palabras más cercanas al argumento que persigo, lo que hace es averiguar cuales son las emociones que le provoca cada plato, descifrar los mensajes que se desencadenan en cada bocado. Cuando, finalmente, toma su decisión podemos ver a una mujer que sale orgullosa de la cocina con el nuevo menú del desayuno bajo el brazo y coge el coche en dirección a la escena final.

A veces, tomar conciencia es tan sencillo como decidir qué tipo de preparación queremos para los huevos del desayuno. O de qué color vamos a comprar el coche. O con qué actividad queremos ocupar nuestro día a día. O dónde queremos trabajar. O cómo queremos que sean nuestros amigos. Para mí, tomar conciencia es hacer una elección emocional, es decir, escoger qué queremos retener en nuestra vida para poder fluir en armonía y coherencia.

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