sábado, 6 de abril de 2013

SUS SUSURROS


A raíz de su último libro (El tango de la guardia vieja), Arturo Pérez-Reverte dice que "La mirada de una mujer inteligente es el mayor botín que un hombre puede obtener a lo largo de su vida." A mí esta sentencia me sabe a poco. Creo que lo que hace afortunado a un hombre no es que le mire una chica sabia, sino que le mire con intención, con alguna propuesta seductora. En mi opinión no hay nada más sublime que caminar de la mano de una mujer que ha estado todo el día cuidándose y preparándose para ese momento. Hace años, en un festival espiritual de Suecia, un gurú inglés que se paseaba por el campus con tres esposas dijo que si no estamos enamorados de una mujer lo mejor que podemos hacer es no tocarla. Cuanto más conozco a la mujer, cuanto más entro en su interior, más me cercioro del daño que le ha infligido el hombre a lo largo de los siglos. A nivel arquetípico, veo a la mujer actual como un ser herido que no baja la guardia porque teme la traición. Es como si, tras años de decepciones, haya construido un muro alrededor de su corazón para que ningún desgraciado se lo pueda arrebatar.

No nos engañemos, la feminidad es un regalo. Cuando una mujer abre la puerta de su intimidad está ofreciendo al hombre la posibilidad de acceder a una sabiduría ancestral, casi mística, que habla de Amor, de Tierra, de Creación. No me refiero al cuerpo, ni al sexo. Hablo de entregar la vulnerabilidad, la piel. Los hombres deberíamos ser conscientes de que al acariciar la piel de una mujer enamorada estamos acariciando su alma.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bonito Francesc!
Creo que la mujer se encuentra en un momento de difícil transición. La historia de los últimos decenios (o siglos) en la mayoría del mundo es de dominación del hombre sobre la mujer en todos los ámbitos de poder político, cultural y religioso entre otros.
Es en estos momentos cuando se esta recuperando una consciencia global de lo de desequilibrado e injusto de esta situación. Consciencia que por otro lado no lleva acompañada avances muy significativos, no hay mas que leer los periódicos cada día.

En el nivel interno, arquetípico, surge una fricción, lucha o duda inconsciente (o no tan inconsciente) respecto a que dejar traslucir al exterior.
Solo se puede conservar aquello que se preserva, que se protege de las agresiones que le puedan infligir daños. Cuanto mas se mantiene oculto mas posibilidades hay de su pervivencia.

Comparto contigo que la piel es la ultima barrera. Cuando alguien te toca el corazón, te toca la piel, te estremece. Con independencia de que lo haya físicamente, hay personas que lo hacen y no nos han tocado nunca.
Por eso es tan importante si se va tocar tocarla bien, mas allá del contacto físico. Es mas lo que queremos transmitir al tocarla, que el acto en si.

Si le añadimos que el entorno sociocultural nos envía dos mensajes opuestos: la mujer instrumentalizada que se cambia por una mas joven cuando envejece y la necesidad de mantener vía artificio juventud y deseabilidad, frente a la libertad de elegir la imagen exterior y dichos artificios junto al reflejo de sociedades y entornos (algunos muy cercanos), en los que el hombre impide esa libertad y capacidad de elección. Ya tenemos un coctel complicado.

Me parece casi inevitable que puedan existir esas barreras, ese muro alrededor del corazón conscientes o inconscientes.


Francesc Granja dijo...

Anónimo, gracias por tu extenso y excelso comentario. La última frase me parpadea en el pensamiento. ¿Es inevitable que existan estas barreras? ¿las mujeres van a reservarse siempre de mostrar su feminidad? ¡Qué pena! Como hombre que adora la mujer me resisto a conformarme con el status quo actual.

Aurora dijo...

Hola! He empezado a leer tu post y me he quedado un poco perpleja. La frase de Reverte era un buen comienzo … Pero la imagen del gurú ese sueco que se paseaba con tres esposas lo ha estropeado. No puedo decirte lo que me ronda por la cabeza, en fin... Sin embargo, luego leo: “veo a la mujer actual como un ser herido que no baja la guardia porque teme la traición”. Y vuelvo a engancharme a la lectura. Me siento así hoy. Cuesta tanto establecer una relación de confianza! Y en cambio con qué facilidad se quiebra! Y una vez rota, qué difícil se me atoja recuperarla… Me gustaría poder sacudirme ese miedo, pero la psicología masculina dista mucho de la femenina y creo que encontrar el equilibrio mágico entre sensibilidades tan dispares es misión imposible. Por eso cada vez estoy más convencida de que la homosexualidad acabará imponiéndose. Al final del post, reconozco que valía la pena la lectura: “Cuando una mujer abre la puerta de su intimidad está ofreciendo al hombre la posibilidad de acceder a una sabiduría ancestral, casi mística, que habla de Amor, de Tierra, de Creación. Hablo de entregar la vulnerabilidad, la piel. Los hombres deberíamos ser conscientes de que al acariciar la piel de una mujer enamorada estamos acariciando su alma”. ¿Cuándo van a enterarse los hombres?

Francesc Granja dijo...

Aurora, ciertamentamente, la visión del gurú con tres esposas era chocante, pero lo que dijo el tipo en su charla me ha estado rondando en la cabeza durante mucho tiempo. "If you don't love a woman, don't dare to touch her." Me costó años entender la esencia de ese mensaje, sobre todo, porque yo era uno de esos descerebrados que menciono en el post que en esa época apenas empezaba a tocar la superficie de mi interior.

¿Cuándo van a enterarse los hombres? Así, en general, la respuesta es nunca. Pero quizá, en algún lugar de tu vida haya un Juan o un MIguel o un Carlos que lo están intentando y que tienen tantos o más miedos que tú para empezar a mostrar un lado que ha estado cercenado por los siglos de los siglos.