jueves, 24 de enero de 2013

CAN YOU SAVE ME?

Estos días vivo de cerca el diagnóstico de una persona que le obliga a pasar por el quirófano sin garantías para seguir con vida. Caso de que logre sobrevivir, el mismo diagnóstico le condena a seguir visitando la mesa de operaciones de forma regular sin que por ello disminuya el porcentaje de riesgo. Ante esta realidad, esta persona ha decidido buscar soluciones en la medicina alternativa y darse un tiempo de prueba antes de operarse.

Paralelamente a esta triste noticia, me topo con un blog que, como indica su nombre, califica de charlatanes a todos los seguidores y practicantes de las llamadas pseudociencias, en especial la homeopatía. Como no me quiero alargar demasiado en la entrada, diré que ni la ciencia ni la medicina alternativa tienen solución para todo. Es muy probable que hoy no estaría escribiendo estas líneas si no hubiera sido por los avances científicos que se han producido en las últimas décadas. También quiero reconocer la labor de centenares de innovadores que se enfrentan al escarnio público para poner en práctica métodos y terapias no contrastadas por la comunidad oficial cuyos resultados están absolutamente refrendados por los beneficiarios de las mismas.

Me quedo con la cita de Paco Traver:
"Las medicinas alternativas hay que tomárselas muy en serio, tanto como tomamos en serio las enfermedades sin explicación médica o a las que contradicen los circuitos nerviosos conocidos. No debemos exigirles que demuestren su eficacia (del mismo modo que no exigimos a nuestros pacientes que objetiven sus dolores inexplicables) pues quizá estén señalando hacia el lugar donde efecto placebo e intención puedan algún día encontrarse, es decir cuando aprendamos a usar nuestra mente como lo que es: un interface perfecto para sintonizar el cerebro con la información del medio."

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