miércoles, 16 de mayo de 2012

Y ENTONCES LLEGÓ LA LUZ


En la última edición del programa Millennium del Canal 33 hablaron sobre consciencia y experiencias próximas a la muerte. La mayoría de tertulianos eran profesionales de la salud física o mental que dedicaban su vida a acompañar a los enfermos paliativos en su tránsito hacia la muerte y que conocían algunos afortunados que habían tocado la puerta del más allá y que, por alguna razón, habían vuelto a la vida. A la pregunta de qué es y dónde está la consciencia, se versaron diferentes opiniones y definiciones. De todas ellas, la que utilizó la doctora Luján Comas fue la que más me fascinó.

Según la doctora Comas, la consciencia es una energía universal y omnipresente que tiene entidad de campo electromagnético y que el cerebro individual la descodifica en forma de pensamientos y emociones. Sería algo similar a lo que ocurre con el televisor, que capta una serie de ondas para transformarlas en luz y sonido. El cerebro, es decir nuestra entidad física, no sería la consciencia en sí o el creador de la propia consciencia, como algunos opinan, sino que sería el instrumento que necesitaríamos para descodificar esa señal cósmica.

Quienes viven una EPM (Experiencia Próxima a la Muerte) cuentan que en ese estado acorpóreo donde se desconectan del cerebro son capaces de sentir un estado de completud y de perfección en el que desaparece el tiempo y en el que se sincronizan con lo que podría definirse como la consciencia universal.

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