domingo, 18 de marzo de 2012

¿SE PUEDE NO QUERER A LOS PADRES?


Uno de los protagonistas del reportaje Los niños de Hitler (Children's Hitler) se dedica a dar conferencias en las escuelas alemanas para explicar las atrocidades que su padre consintió y ejecutó como comandante de un campo de concentración. De todo su testimonio, lo que llamó mi atención fue la contundencia con que despotricaba de su padre. 'No le quiero -aseguraba-, no puedo querer a un ser genocida'. Al hilo de este comentario, esta semana se publicaban los resultados de una encuesta que concluía que un 3% de los españoles odiaba a su padre o a su madre y que una décima parte les tenía miedo. Clarissa Pinkola también habla de este drama cuando se refiere a las mujeres que han sufrido abusos sexuales por parte de su progenitor.

Por tanto, creo que sí que se puede no querer a los padres y que no hace falta haber experimentado tanta brutalidad para llegar a ese sentimiento. También creo que un padre o una madre no siempre sabe, quiere o puede querer a sus hijos. La película Tenemos que hablar de Kevin aborda esta problemática. Por escandalosa que parezca, la naturaleza humana tiene estas demostraciones de inhumanidad, de incoherencia. Y son precisamente estas excepciones las que nos deberían hacer reflexionar sobre la vasta, infinita extensión de expresiones que tiene nuestra especie. Sobre nuestra exclusividad y unicidad como individuos. Sobre nuestra naturaleza irrepetible e inclasificable. 

Sobre la importancia de tomar conciencia de esa genuinidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

De joven denostaba la posibilidad de ser madre...pensaba que era una obra de Ingeniería Mayor.....A mis recientes 34 años fuí mami de un bello bebé de 3´700 kgs y 0´50 cmts., su progenitor nos "abandonó" a los pocos años, yo pretendí ser papá y mamá a vez, sin reparar en que, ciertamente, sólo soy una persona; en el umbral de la mayoría de edad de mi hijo me dí cuenta Francesc, de que, tu enunciado se acerca mucho a mi vivencia...me sentí maltratada, depreciada por quien tuve en mi barriga...hace muy poco supe el por qué. Sería extenso explicar, cómo una incapacidad pueda hacer incapaz a otr@, y al revés también, siendo capaz, haces capaz a otr@...parece, contagioso.
Más allá de Ciecias fehacientes, creo que se elige a los padres, creo en que yo también lo hice: un hombre del campo y una mujer urbanita, un hombre "rojo" y una mujer...digamos "azul"...En la DIVERSIDAD está la RIQUEZA.
Me considero DIVERSAMENTE rica.
...No sé si me explico!.

Francesc Granja dijo...

Anónimo, tu historia me conmueve. Nunca pensé que tuviera la oportunidad de leer una vivencia similar. Te agradezco la apertura. Y no, no acabo de entender lo de los olores rojo y azul aunque lo puedo intuir. Te abrazo.