jueves, 15 de marzo de 2012

NOCEO, NOCES, NOCERE, NOCUI


Los detractores de la homeopatía argumentan que el beneficio de sus tratamientos no tiene base científica. Es decir, que no está probada la relación causa-efecto entre los componentes de un producto homeopático y el resultado físico en el paciente. Estos pro-científicos reconocen, eso sí, que algunas veces se observan mejorías en las enfermedades analizadas, pero que en estos casos hay que atribuir la curación al efecto placebo. Parece, pues, que el efecto placebo es aquel saco en el que la ciencia acumula todas aquellas observaciones que no se justifican desde su protocolo. Todo lo que no se puede demostrar, no existe a los ojos de los científicos.

Que no se pueda explicar un hecho, a mi modo de ver, no significa que no exista. ¿Qué es la intuición sino un fenómeno tan evidente como inexplicable? A mí, el efecto placebo me sirve para cuestionar el modelo newtoniano de causa-efecto que simplifica maquiavélicamente la condición del ser humano y lo convierte en una cosa, en una materia. Su presencia es la prueba evidente de que algo falla. ¿No será que el modelo ha quedado obsoleto? O mejor, ¿no será que el ser humano es multi-dimensional y que para su comprensión requiere, por tanto, una mirada multi-disciplinar?

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