viernes, 23 de marzo de 2012

NI CONTIGO NI SIN TI


Parece claro que el sistema económico actual, basado en el crecimiento infinito, choca de frente con una realidad irrefutable: el planeta es finito. Frente a esta paradoja, el gran reto del futuro consistirá en diseñar un modelo que respete el medio en el que vivimos. Para ello, se me ocurre crear un sistema donde el precio de los productos y servicios no dependan de la oferta y la demanda, sino del impacto que la fabricación y distribución de dichos productos y servicios ejercen sobre el medio ambiente. A mayor impacto, mayor precio. Para el cálculo de ese precio se podrían tener en cuenta varios indicadores: las emisiones de CO2 que se realizan en el proceso productivo y logístico del producto, las condiciones de trabajo de las personas que han participado en dicho proceso, los residuos que dejará el producto una vez consumido, ... 

No sé. Lo que está claro es que a este ritmo nos zampamos el planeta en dos días y estaría bien que, en lugar de criticar el sistema, empezáramos a buscar soluciones.

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