miércoles, 28 de marzo de 2012

LADY IN RED


No sonríe nunca. Ni cuando va a buscar a su hija a la escuela, ni cuando se compra un par de zapatos. No habla con vecinos. No tiene aficiones. En su vida no hay sueños, sólo una gran pesadilla: su marido; el hombre que la engañó a base de talonario para sacarla de su pueblo serrano y encerrarla entre obligaciones. Las camisas bien planchadas y organizadas por colores. El piso impoluto. Las cuentas bien detalladas. El sexo unilateral. Así pasan sus días. Ahogada bajo toneladas de leyes internas y millones de apariencias externas. Ni una arruga en la piel. Ni un kilo de más. Ni una mirada a un hombre. Sería su sentencia de muerte.

'¿Muerte?... ¿acaso no estoy medio muerta desde hace años?' -se pregunta desquiciada. Mira el cuchillo. Piensa lo fácil que sería escapar de ese laberinto. Luego mira a su hija, se toca la barriga sietemesina y sigue planchando las camisas de su carcelero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dios !!!, Este es un hueso dificil de digerir

Francesc Granja dijo...

Anónimo, sí, tan difícil como habitual.