lunes, 6 de febrero de 2012

UP IN THE AIR


Debaten en televisión sobre el auge de los libros de autoayuda y el coaching. Que si es una moda. Que si es un fraude. Que si es ineficaz. Los psicólogos defienden su terreno aferrándose a la profesionalidad y al conocimiento. Los aludidos tratan de justificarse con argumentos de índole diversa. Mi opinión al respecto es que la explosión de estos métodos de crecimiento personal responden a una evidente demanda de la población. Las personas están buscando 'algo más' y tratan de encontrarlo de mil y una maneras.

Y no es de extrañar. El ser humano lleva siglos aprendiendo a cubrir las necesidades básicas que, según Maslow, tienen que ver con la alimentación, la salud y la seguridad. Es ahora, cuando empezamos a subir en la pirámide de las necesidades y sentimos la llamada del autoconocimiento y la autorrealización. Pareciera que estamos dejando de sobrevivir para empezar a 'supravivir', es decir vivir en lo superior, en lo supremo. Pero, ¡ay!, aquí somos unos analfabetos, unos inexpertos. Hay muchas, pero muchas personas que quieren darle un sentido a su vida, pero no saben cómo hacerlo. No tenemos historia. No tenemos referentes. Nuestro bagaje en este terreno tan etéreo es escaso y nos aferramos a cualquier método que nos ayude a explorar en nuestro interior y a encontrar un propósito para nuestra vida.

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