miércoles, 15 de febrero de 2012

LA MUJER DE HIELO (2)


Tardamos varios años (sí, años) en darnos el primer saludo. Y eso que nos cruzábamos a menudo por la plaza. Recuerdo que en los encuentros iniciales era yo el que torcía la mirada en busca de una contrapartida suya que me permitiera alzar la voz del cumplido. Pero ella jamás me correspondió con una señal corporal, un algo que valiera la pena para merecer mi hola. Ni una sonrisa, ni una mirada. Nada. Me ignoraba con una soberbia tan inusual y sádica que empezó a llamar la atención de mis pensamientos. ¿De dónde había salido esa mujer tan maleducada? ¿Era así de seca con todos los vecinos o sólo lo era conmigo? ¿Había alguna razón en su pasado para comportarse de una forma tan rancia con los desconocidos? ¿O quizás era mi silla de ruedas la causa de su desafección?

Aprovechando el escaparate que me ofrecía la ventana del salón, empecé a observarla con ojos de detective. O mejor dicho, con ojos de forense: tenía que sacar conclusiones de un ser inerte, frío y mudo. Poco a poco, día tras día comprobé con alivio que su aspereza formaba parte de su ADN y que la única relación que tenía en sus paseos era con su perro, al que trataba con ademanes castrenses. Ni holas, ni qué calores, ni hostias. La mujer de hielo no cruzaba palabra con ningún ser humano y sólo detenía su andar para recoger las boñigas que plantaba su mascota en el pavimento. Eso sí lo tenía. Mucha pulcritud. La ropa impoluta. Sin arrugas ni rozaduras. La melena, lisa como el cristal. Los zapatos, siempre de tacón, siempre limpios de trinca.

Un día, en uno de esos desencuentros callejeros, su perrito se dejó llevar por el instinto animal y se subió a mis rodillas para olerme. Mientras lo acariciaba, miré a su dueña de reojo. Detrás de sus perpetuas gafas de sol, adiviné un rostro encendido. Desencajado. Su boca sonreía a pesar suyo. 'Hola' -dijo mientras tiraba de la cadena sin disimulo. Fue un hola anodino, anémico. Un hola que sonaba a adiós. O, mejor, hasta nunca. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Uf , que misterio !.
El misterio es inquietante y un fantástico generador de historias. Leer los 2 capítulos de la mujer de hielo me lleva a pensar, cuanto nos intriga saber, resolver, perseguir el "como hacer para...". Quizás un dia se acerque a ti y te lance un improperio, o te pida disculpas, o te salude con un hola escaso pero más cercano, o te mande a paseo, o nunca se acerque y siga pasando de todo. ¿Quién sabe?.
Es gracioso pensar qué pasaria si la señora en qüestión, supiera que tanta gente sabe de ella, a lo mejor con ese aspecto soberbio y tan impecable que describes le gustaria ser famosa,... y ya lo es pero no lo sabe, ja, ja !!!¿habrá una mujer de hielo(3)?, es que se me ha pegado la intriga.

Francesc Granja dijo...

Anónimo, más intrigado que yo no creo que haya nadie. .. jajajajja Ahora sé mas cosas de ella y espero estar inspirado para ir relatándolas de a poquito.