martes, 21 de febrero de 2012

EL PRINCIPIO DE ARQUÍMEDES


Lidia es una mujer soltera que ha tenido varias relaciones estables y que ha acumulado una generosa dosis de culpa a lo largo de los años. 'No sirvo para esto -concluye descorazonada-; no sé cómo hacer feliz a un hombre'. Me cuenta Lidia que cada vez que conoce a alguien intenta complacer sus gustos y adaptarse a sus necesidades. Sexo, ocio, moda, convivencia, ... Lidia se vuelve permeable a cualquier exigencia por bizarra que sea con tal de agradar a su pareja. 'Al principio, todo son cosas buenas -se confiesa-, pero, poco a poco, la relación entra en un sopor inaguantable y acaba por romperse'. 

A lo largo de las conversaciones, Lidia se da cuenta de su modus operandi y entiende que el afán por satisfacer a su pareja impide a ésta poder conocerla de verdad y establecer un vínculo emocional profundo y duradero. 'Lo cierto -confiesa Lidia- es que no ha habido ni una sola de mis relaciones en las que me haya sentido suficientemente confiada como para abrir la puerta de mi autenticidad'.

Despertar la conciencia es un concepto infinito, que no me atrevo a precisar ni cuando empieza ni cuando acaba y que tampoco sé muy bien cómo se consigue. Lo que sí me atrevo a decir es que Lidia dio el primer paso de la auto conciencia cuando vio las consecuencias de su extrema adaptabilidad. El siguiente paso lo podrá dar cuando se atreva a expresar sus deseos y opiniones en público y en privado sin miedo a ser juzgada o rechazada.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ostres!, no saps com m'agrada aquest article.
Estimar és una cosa meravellosa. Renunciar a tu mateix és l'infern!
Què pots donar a qui estimes quan et deixes d'alimentar fins a patir anorèxia de la TEVA PROPIA VIDA ?

Francesc Granja dijo...

Anónimo, de vegades ens ensenyen a estar tant pendents dels altres que sovint ens oblidem de nosaltres mateixos.

Anónimo dijo...

Certament Francesc !
Punyeta, mira que ets savi eh?!!

Francesc Granja dijo...

Més que savi, cada cop em sento més avi.

Anónimo dijo...

Noi ! doncs per la foto ningú ho diria. A més saps què en penso dels avis... que sovint,son pous de saviesa.

Francesc Granja dijo...

Quasi avi...
;)