martes, 25 de octubre de 2011

CÓDIGO GENÉTICO


El chaval tiene veinte añitos y está a punto de partir hacia una travesía en solitario que le mantendrá aislado del mundo civilizado durante un par de meses. Lo tiene todo preparado. La comida, la ropa, la ruta, ... Lleva varios meses planificando esta aventura y, hoy, por fin, llega la hora del adiós. La madre esconde el miedo detrás de un discurso preventivo, pero el niño es astuto y lo huele entre los silencios. Ambos apuran el café con leche y se levantan para la despedida.

- Hazte un regalo , mamá -le susurra al oído mientras la exprime entre sus brazos-, no sufras por mí.

Hacía años que no escuchaba unas palabras tan sabias

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces, para una madre, el sufrimiento y el amor a un hijo van atados !. Parecieran las dos caras de la moneda. En ese sufrir, puede haber también un deseo enorme de desear "lo mejor" para el hijo. En ese sufrir, también puede haber un aprendizaje de "confianza". En ese sufrir hay un hilo de unión que nada puede romper.
Un dia mi madre, pasados muuuuchos años me confesó: tu no sabes, nunca te dije las noches que pasé sin dormir, quanto rogué por tu bienestar cuando nisiquiera sabia por donde andabas, quanto deseé que fueras feliz, quanto deseé que encontraras lo que saliste a buscar. Dejé la puerta abierta solo para que supieras que con éxitos o fracasos, con alegrias o con tristezas, yo seguiría allí para ti... si tu querias.
Un sufrimiento bien particular, más cerca del Amor que de la posesión.
Pasados los años, tantos años, comprendí. Eres mi hija, pero no eres mi propiedad, me dijo

Francesc Granja dijo...

Anónimo, gracias por compartir esta bonita historia. Ojalá que todos los padres fueran capaces de llegar a la conclusión a la que llegó tu madre. Muchas veces, se coarta la libertad del niño porque, precisamente, el progenitor no quiere sufrir, contraveniendo así el orden natural de su condición (que es dar recursos al infante para que se independice).

Anónimo dijo...

Francesc, esta historia además de bonita es "real" i ..si, he de reconocer que sus 86 ya frágiles años, me dan una sana envidia !!

Francesc Granja dijo...

Seguro que es una mujer que vivió 'adelantada' a los tiempos.