viernes, 13 de mayo de 2011

LA RECOMPENSA DEL SILENCIO


Ramesh Balsekar explica en su libro que ‘En su vida cotidiana, muchas personas corrientes experimentan durante algunos momentos un estado de quietud de la mente. A pesar de ello, la palabra ‘meditación’ asusta a la persona común. La palabra tiene un funesto historial que la gente asocia a sentarse con la espalda recta y una farragosa rutina, en un cierto tipo de alfombrilla y a una hora determinada del día. En realidad, cualquier individuo puede practicar la meditación en cualquier momento en que se encuentre solo. La meditación significa, simplemente, ser consciente de cada pensamiento y de cada sentimiento que está ahí en el instante presente, observarlo y acompañarlo sin más, sin considerarlo correcto o incorrecto, sin tratar de justificarlo o condenarlo. De este tipo de percepción brota el silencio. Este silencio que surge por sí mismo, que no es simulado, provocado o controlado, es meditación verdadera en la que el observador, el meditador, está ausente’.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta la descripción que aportas del silencio-meditación-. Puedo comprender algunos "rituales" asociados a la espiritualidad, a la meditación, al ruego profundo. He comprendido y participado en las costumbres cristianas por mi educación y he tenido acceso al conocimiento de otras culturas no judeo-cristianas, con las que, incluso he sentido más afinidad. Sinembargo cada vez más huyo de etiquetas y pertenencias, ¿para que las quiero??!. Nada me falta, mas bien me sobran y a veces estorban demasiadas cosas, especialmente ideas y concepos a cerca de como ser y estar. Por esto, es un placer oirte hablar de "silencio" desmontando rituales y formas. Es muy mucho lo que encerramos dentro como para encasillarlo.....a menudo estoy ausente... es como una gran sonrisa en el lombrigo.

Francesc Granja dijo...

Anónimo, gracias por tu comentario. A veces me encuentro con mensajes y/o actitudes que vienen del lado esotérico-espiritual que respiran un 'yo-tengo-la-verdad' o 'así-es-como-se-llega al-nirvana' que me enerva sobremanera el 'lombrigo'. Sobre todo, lo siento con personas que han hecho una transformación en su vida a través de ciertas prácticas y pretenden transformar la de los demás sin que nadie les haya dado ninguna autorización para hacerlo.

Anónimo dijo...

ja, ja !!!, ahora mi sonrisa no está en el lombrigo, es que la complicidad que siento con tu respuesta me ha hecho sonreir !!. Que puta manía (perdón), tenemos los humanos en querer transformar al prójimo !!

Francesc Granja dijo...

Anónimo, ni es puta ni es manía, es una jodida obsesión.

TERESA dijo...

Ahora ya estoy.... que me troncho !!!,
Dios Santo, que sano me sienta esta conversación. Un abrazo !

Francesc Granja dijo...

Teresa, un abrazo.