martes, 17 de mayo de 2011

DIMES Y DIRETES


Oír las quejas de un chico de veinte años es bastante habitual. Ver la cara sonriente del mismo chico al cabo de dos meses y escuchar los cambios que ha sentido en su vida cuando ha dejado de quejarse, es una bendición. Primero, por haberlo conseguido y, después, por haberlo compartido.

‘Tienes que inventar algo para vacunar al mundo entero con lo que has experimentado’ –le sugerí en broma.
‘No te preocupes –me contestó-, me encanta hablar’.

Lo dicho, una bendición.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, la queja, la queja... que incómoda es !, pero cuanta razón tiene!. ¿Alguién sabe para que sirve "tener razón"?.
Soltada la queja, soltada la razón, soltadas unas cuantas cadenas. Uf!, que alivio

Josepa dijo...

Delante de mi tengo dos papeles, uno con sinónimos de queja, lamento, clamor, gemido descontento, querella y otro con antónimos de queja, satisfacción, contento, risa, felicitación, alabanza, elogio. Me ayudan a ver dónde estoy en cada momento. Gracias por recordarme su importancia.

Francesc Granja dijo...

Anónimo, tienes razón con lo de tener razón...upppssss.

Francesc Granja dijo...

Josepa, ¿no crees que hay una epidemia de 'quejiquismo'?

Anónimo dijo...

Francesc, quizás tenga razón, pero... ¿de que me sirve?, la expeiencia me ha demostrado que lo que hace cambiar mi actitud y mi estado de ánimo es "lo que hago" ante la queja. Tal como dices : es una bendición dejar de quejarse, y el siguiente paso, además de compartirlo... empezar a hacer algo distinto y si no se hacerlo, pido ayuda,a veces no es fácil, pero es simple. Arriesgar y ser valiente, pasar del sinónimo al antónimo, como apunta Josepa. Ahi estoy !, en un reto continuo... muy, muy gratificante !

Francesc Granja dijo...

Anónimo, ¿qué es la vida sino un reto continuo? El reto es que ese reto sea o se sienta como algo gratificante, como bien dices.