jueves, 17 de marzo de 2011

ARGUMENTACIONES


Hablacadabra, es decir, la creencia de que una conversación genuina puede tener capacidades movilizadoras en la conciencia y, por tanto, en el bienestar de una persona, nació como consecuencia de mi incomodidad en el ‘territorio coach’ y como conclusión a una inquietud que me apareció a medida que adquiría experiencia en el arte de conversar con los demás: si tuviera que evaluar los procesos de coaching más efectivos, ¿cuáles elegiría?; ¿qué ocurrió en ese proceso y con esa persona que facilitó el cambio?

Como he dicho en entradas anteriores, mi conclusión fue que los casos de ‘éxito’ coincidieron con las conversaciones donde mi prioridad no era centrarme en el discurso o la historia del otro sino en conectarme con la energía del AMOR y, desde ahí, escuchar y hablar con el otro. La diferencia básica con lo que hacía como coach es que antes me sentía con la obligación de seguir unas pautas (marcar objetivos, fijar plazos, revisar acciones, …) que, creo, me limitaban o, como mínimo, chirriaban con mi naturaleza, con la manera que tengo de entender el ser humano. Ahora, converso con el otro desde el AMOR, con el convencimiento que ese territorio es el que está mejor abonado para plantar la semilla de la autenticidad y ver florecer el árbol del bienestar.

Reconforta, pues, saber que personas más eruditas y con más experiencia se mueven en el mismo paradigma de la ‘palabra sanadora’ y aportan argumentos para su comprensión.

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