miércoles, 26 de enero de 2011

SOSPECHOSOS HABITUALES


Eres el amor de mi vida. Nadie te amará como yo. Sin ti no soy nada. Soy todo tuyo. Eres mía. Estamos hechos el uno para el otro. Gracias por quererme. ¿Me echas de menos? ¡Échame de menos! Pídeme lo que quieras. No hay nadie como tú. No te merezco. No puedo vivir sin ti. ¿Me quieres? ¡Quiéreme! Dime que me quieres. Dime algo. No me grites. Te necesito. ¿En qué estás pensando? No tardes. Te lo suplico. Por favor, no me dejes. Me das miedo. No te siento. No te soporto. No te creo. ¡Mírame! ¿No me ves? ¿Te gusta? ¿Te gusto? ¡Ven aquí! ¡No te vayas! Me das pena. Me das vergüenza. Me das asco.

Esto es lo mejor para ti. Así se hacen las cosas. Así son las cosas. Aprende a hacer las cosas bien. No lo hagas. Esta es la verdad. Eso es imposible. Has perdido el rumbo. Todo el mundo lo dice. Vas por mal camino. Te equivocas. Te lo dije. Hazme caso. No le hagas caso. Escúchame de una vez. No hay vuelta atrás. Esto está mal. Esto no se hace. Esto no se dice. Siempre haces lo mismo. No digas tonterías. No seas ridículo. Estás loco. Estás perdido. Eres tonto. Eres demasiado bueno. ¿Quién te crees que eres? No te fíes. No te creo. No te reconozco. Todos los hombres son iguales. Todas las mujeres son iguales.

2 comentarios:

Caba Robletto dijo...

Cada hombre o mujer son únicos, distintos e irrepetibles, lo que acostumbra a ocurrir es que nos "esforzamos" a encontrar las diferencias que nos alejan, perdiendo la cualidad de ver y apreciar las cualidades que cada uno por ser precisamente distintos y diferentes, todos poseemos.

Abrazos, Ramón

Anónimo dijo...

DEPENDENCIA, peligrosa enfermedad. E n cuanto nos curamos de dependencia, no exigimos igual y no permitimos que nos manipulen.
¿Donde se venden las pastillas?
Luis Oiarzabal