lunes, 17 de enero de 2011

EL CIELO NO PUEDE ESPERAR


El ser humano se puede explicar desde dos dominios (tres, si incluimos el espiritual): el fisiológico (organismo, cuerpo) y el emocional-relacional. Ambos dominios coexisten en una estructura de coherencia de manera que cualquier modificación en el estado de uno de ellos influirá en el estado del otro. Por ejemplo, el organismo de un ser humano puede dejar de funcionar en armonía cuando su lado emocional ha crecido con poco o nada de amor. Cuando el ser humano tiene déficit de amor se producen una serie de alteraciones en su organismo que hacen posible la aparición de procesos fisiológicos de carácter patógeno o destructivo. De ahí la importancia de cultivar relaciones amorosas a lo largo de nuestra vida.

Dada esa estructura de coherencia entre cuerpo y emoción, de la misma manera que una falta de amor puede influir en una disfunción física, se puede hacer una intervención física para reconducir una situación emocional nociva. La mayoría de tratamientos contra las adicciones o de programas a favor de la reinserción de personas con riesgo de exclusión social incorporan el ejercicio físico o la actividad corporal como pieza fundamental del engranaje terapéutico. Una buena manera de salir de un callejón sin salida y de desprenderse de esa sensación de desgana o desespero tan limitadora es, simplemente, mover el cuerpo. Estoy convencido que eso ayuda también a movilizar las emociones.

3 comentarios:

BLOG de Direccion y Desarrollo de Personas dijo...

Francesc,
¿Donde dejas el dominio del lenguaje o el intelectual aquí? barres el dominio ontológico por excelencia, me dejas con curiosidad... ah! hice un post sobre el amor en mi blog, igual te apetece leerlo
http://direccionydesarrollopersonas.blogspot.com/2010/12/amor.html

ya le he dicho a jaume que felicitats per laparicio a singulars,m'ha agradat molt
Eulàlia

Francesc Granja dijo...

Eulàlia, el modelo ontológico es eso, un modelo. La verdad es que cuando escribí el post no pensaba en el lenguaje. Ahora que reflexiono sobre ello, yo pondría el lenguaje en la intersección entre la fisiología y la emoción. Gracias por tu aportación.

Anónimo dijo...

gracias por tu respuesta! me dejaste pensativa..Eula`lia